Falta de deseo en la pareja: cuando uno quiere más que el otro
Uno de los dos querría más sexo del que tenéis; el otro está bien como estáis, o siente un poco de presión. Es uno de los motivos más habituales por los que las parejas van a terapia, y no significa que nada esté roto. Esto es lo que pasa y lo que hacen de verdad las parejas que lo llevan bien.
¿Falta de deseo, o deseos distintos?
Muchas veces lo que se vive como «falta de deseo» es en realidad una diferencia: los investigadores lo llaman discrepancia de deseo, la distancia entre lo que quiere cada uno. Es algo relativo. Ningún nivel es el «normal» ni el otro el «equivocado», y quien tiene menos deseo no es el problema, igual que no lo es quien tiene más. Una revisión de la investigadora Kristen Mark la describe como algo común en algún momento de las relaciones largas, y una distancia mayor suele ir unida a menos satisfacción sexual y de pareja. Por eso merece la pena ocuparse de ella, sin agobiarse.
Duele a los dos lados. Quien quiere más puede sentir que no le desean, o cansarse de ser siempre quien propone. Quien quiere menos puede sentirse culpable, o notar que cada abrazo se ha convertido en una pregunta. Decir en voz alta las dos cosas es un buen punto de partida.
Dos tipos de deseo
Hay deseo que llega de la nada: piensas en tu pareja y te apetece. Y hay deseo que solo aparece cuando la cosa ya ha empezado: un beso, cercanía, tiempo juntos. En el año 2000 la médica Rosemary Basson describió este segundo tipo, el deseo responsivo, que mucha gente reconoce, sobre todo en las relaciones largas. La educadora sexual Emily Nagoski popularizó los dos nombres en su libro Come as You Are: deseo espontáneo y deseo responsivo.
Ninguno es mejor. Pero si uno de los dos tiene sobre todo deseo responsivo, esperar a «tener ganas» primero puede ser esperar mucho tiempo. Los ratos de cercanía sin prisa, sin la presión de que tengan que acabar en algo, suelen ser donde empieza el deseo.
Qué ayuda de verdad, según las parejas que lo han vivido
En 2020, las investigadoras Laura Vowels y Kristen Mark preguntaron a 229 personas con relaciones largas qué hacían cuando su deseo no coincidía y cuánto les ayudaba. Lo que se hacía en pareja (hablarlo, estar cerca o probar algo distinto juntos, incluso solo abrazarse o ducharse juntos) fue lo que más a menudo se valoró como muy útil, y se asociaba a más satisfacción sexual y de pareja que lo que cada uno hacía por su cuenta. Algunas personas contaron también que a veces tenían sexo de todos modos, por la relación; eso solo funciona cuando se elige libremente, nunca como una obligación.
Lo peor valorado fue no hacer nada. De quienes sobre todo esperaban a que pasara, solo uno de cada diez lo encontró muy útil.
Cinco cosas que probar
- Hablad del tema fuera del dormitorio. Paseando o tomando un café, nunca justo después de un no. Empezad por lo que os gusta de vuestra vida juntos. Aquí tienes cómo sacar el tema.
- Que el cariño vuelva a ser seguro. Decid en voz alta que un beso, un abrazo o una ducha juntos pueden ser solo eso. Cuando cada caricia puede ser una pregunta, la gente deja de tocarse.
- Buscad tiempo para estar cerca, no para cumplir. Una noche con los móviles en otra habitación, un masaje sin más intención. Con el deseo responsivo, la cercanía suele ser la chispa.
- Encontrad lo que compartís. Apuntad por separado lo que os apetecería a cada uno y comparad solo las coincidencias. Nuestra lista sí, no, quizás para imprimir está pensada para eso.
- Dejad de contar. En un estudio con más de 30.000 personas, el bienestar aumentaba con la frecuencia del sexo en pareja, pero solo hasta más o menos una vez por semana; a partir de ahí, más no se asociaba a más felicidad (Muise y su equipo, 2016). No hay ninguna cifra a la que no estéis llegando.
Preguntas para hablarlo
Por turnos, con sinceridad y sin intentar arreglar nada en el momento. Se trata de entenderos.
- ¿Cuándo te apetece más estar cerca de mí?
- ¿Qué se interpone: el cansancio, el estrés, los horarios u otra cosa?
- ¿Cómo sería para ti un cariño sin segundas intenciones?
- ¿Qué te haría más fácil decir que sí, o decir que no?
- ¿Qué significa para ti, en la práctica, «más» o «menos»?
- ¿Hay algo que hacíamos antes y que echas de menos?
Cuándo pedir ayuda
Si la diferencia os está haciendo daño de verdad, si el deseo cambió de golpe o si hay dolor, hablad con un médico: la salud, la medicación y el estado de ánimo influyen en el deseo, y algunas causas tienen tratamiento. La terapia de pareja o sexual puede ayudar con el resto. No seréis los primeros: la diferencia de deseo está entre los motivos principales por los que las parejas van a terapia.
Cada uno a su nivel
En La Brasa, cada uno elige su nivel, de Suave a Ardiente. Solo te tocan cartas hasta tu nivel, la pregunta del día sigue el más bajo de los dos y lo valoras todo en privado. Una carta solo es una coincidencia cuando los dos decís Me encanta o Me apunto, y nadie ve nunca el no del otro. Quien quiere más nunca tiene que insistir, y quien quiere menos nunca tiene que decir que no en voz alta.
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¿Es normal la falta de deseo en una relación larga?
Sí. Que uno de los dos tenga más deseo que el otro es común en algún momento de las relaciones largas, y está entre los motivos principales por los que las parejas van a terapia. No significa que ninguno de los dos esté roto, y los niveles cambian con el tiempo.
¿Cuántas veces a la semana es normal tener sexo en pareja?
No hay una cifra correcta. En un estudio con más de 30.000 personas, el bienestar aumentaba con la frecuencia, pero solo hasta más o menos una vez por semana; más allá, no se asociaba a más felicidad. Lo que importa es un ritmo con el que estéis contentos los dos.
¿Se puede recuperar el deseo en pareja?
A menudo, sí. Para mucha gente el deseo es responsivo: aparece cuando la cercanía ya ha empezado, no antes. Ayudan los ratos juntos sin prisa ni presión y hablar de lo que os apetecería a los dos. Si el deseo cambió de golpe o te preocupa, consulta con un médico o con un profesional de la sexología.
Fuentes
- Mark (2015), Sexual desire discrepancy, Current Sexual Health Reports (en inglés)
- Vowels y Mark (2020), Strategies for mitigating sexual desire discrepancy in relationships, Archives of Sexual Behavior (en inglés)
- Basson (2000), The female sexual response: a different model, Journal of Sex and Marital Therapy (en inglés)
- Muise, Schimmack e Impett (2016), Sexual frequency predicts greater well-being, but more is not always better (en inglés)